miércoles, 10 de julio de 2013

DE ELEFANTES Y TETA

DE ELEFANTES Y TETA.



El viento intermitente
se cuela entre las rendijas
del tragaluz abohardillado
bajo la noche de julio.
A su paso mece
tres elefantes de cartón:
rojo,
amarillo
y azul.
Los elefantes comienzan
su danza circular,
sobras en el techo
penden del hilo invisible. Elefantes.

Al son de la voz materna,
el olor a piel y leche
me separa de la visión hipnótica
del baile sedentario en la sabana nocturna:
calor,
amor
y alimento.
El pezón desaparece en mi boca,
y de él obtengo el maná de la mina carnal.
Sombras curvas bajo la penumbra
de la lámpara de verdosos  vidrios rotos. Teta.

Elefantes y Teta.


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