martes, 29 de abril de 2014

Huye, árbol seco, de la primavera


(árbol seco en el barranco del Río Dulce, Pelegrina)


HUYE, árbol seco, de la primavera.
Arranca con ímpetu
las pétreas raíces
que te anclaron a esta tierra.

Clama al sol
con tus brazos perdidos,
cercenados por la yesca.

Tu lechoso blanco vestido de corteza,
oculta al dragón
que emerge asomando su cabeza.

Huye, árbol seco, de la primavera.
Asegura el paso
sobre las últimas hojas muertas.
Esquiva la hierba fresca,
los romeros y la ajedrea.
Y en tu grito
nunca olvides
al herrerillo ni al arrendajo
que hicieron nido
cuando eras árbol.

viernes, 25 de abril de 2014

Tachones de forja y fuego.


(puerta de una calle de Anguita)


Tachones de forja y fuego.
Lentejas gigantes, robín de hierro.
Caras que asoman con rostro serio.
Madera quebrada por el deshielo.
Ojos, narices, bocas,
manos con algún dedo.
El paso del tiempo.

Él pasó del tiempo.

Paso, huella, camino desierto.
Callejuelas secas tras el invierno,
las flores blancas crecen en el suelo.

No tapó el ojo
la llave que guarda el dueño,
la cerradura avista un patio huérfano.
Aún huele a mula y a trastos viejos.

domingo, 20 de abril de 2014

Sssssh!


Sssssh!

Susurra silencios
el charles de la olla express.
Se impone incluso sobre el gorgojeo
del agua que atiborra a las verduras
como si de peces globo se tratase.
Su siseo inunda la cocina
y al abrir la puerta del balcón
se comunica con el resto de ollas de la vecindad.
Sus versos vuelas por las calles,
se suman las pistolas de aire comprimido de los talleres
del barrio;
los camiones y autobuses de línea frenan a un tiempo.
Las ruedas de los coches se desinflan para acompañar el canto
y los balones de los niños en los parques
acuerdan un pinchazo suave y longevo.
¿A qué viene tanto silencio?