domingo, 20 de abril de 2014

Sssssh!


Sssssh!

Susurra silencios
el charles de la olla express.
Se impone incluso sobre el gorgojeo
del agua que atiborra a las verduras
como si de peces globo se tratase.
Su siseo inunda la cocina
y al abrir la puerta del balcón
se comunica con el resto de ollas de la vecindad.
Sus versos vuelas por las calles,
se suman las pistolas de aire comprimido de los talleres
del barrio;
los camiones y autobuses de línea frenan a un tiempo.
Las ruedas de los coches se desinflan para acompañar el canto
y los balones de los niños en los parques
acuerdan un pinchazo suave y longevo.
¿A qué viene tanto silencio?

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